miércoles, 4 de marzo de 2015

Jabón de avena y miel, un jabón para comérselo

Son muchos los ingredientes que podemos incluir en una receta de jabón y muchos de ellos comestibles. Con razón luego tienen esa pinta recién hechos que, la verdad, uno duda entre abrigarlos para que gelifiquen o dar buena cuenta de ellos a cucharadas (¡eh, eh!, que nadie se tome esto al pie de la letra, por favor, que no quiero ser responsable de ningún lavado de estómago a base de sosa... o de un lavado de estómago por un atracón de sosa ;P). Bromas aparte, como he dicho, entre las cosas ricas que admiten nuestros jabones están ingredientes como el cacao en polvo, el café, algunas frutas y algunas verduras, la cerveza o el vino, la avena, la miel... Esta es una de las razones por las que la realización de jabón es tan creativa, porque son tantas las opciones posibles... Y eso partiendo de una base tan sencilla como agua, sosa y grasa. Base a la que se pueden sumar infinidad de componentes. Puedes escoger entre montones de aceites, de colores y de aromas y, por si eso fuera poco, además admite un montón de aditivos que van a aportar a tu jabón estupendas cualidades.




No suelo complicarme mucho la vida a la hora de hacer jabón, pero es que, en cuanto metes varios colores o algún aceite esencial o fragancia de esos que aceleran la traza, es fácil que suceda algún imprevisto o que, sin suceder ningún imprevisto, los nervios te jueguen alguna mala pasada. Así que, de vez en cuando, es una gozada hacer uno de esos jabones sencillos, sin colores e incluso sin aroma, menos vistosos sí, pero igual de ricos o más. Me gusta hacerlos porque es entonces cuando disfruto realmente del proceso, de la verdadera magia del jabón. Y el resultado me encanta, igual que la sencillez de la receta te permite centrarte sin distracciones en su elaboración, la sencillez del jabón resultante también te permite centrarte en sus auténticas cualidades, sin colores, aromas o diseños que te aparten de lo realmente importante que es que tienes entre manos un jabón artesano natural estupendo y totalmente respetuoso con tu piel.



Uno de esos jabones sencillos, pero de resultado fabuloso, es el jabón de avena y miel, si es que ya solamente el nombre es una pura promesa de cremosidad. En ocasiones, antes de ponerme con una receta, sobre todo cuando se trata de estos jabones que pueden considerarse clásicos, me gusta curiosear un poco por la red a ver qué me encuentro. Así llegué al blog de Mimoko, natural mola más, y encontré una estupenda receta de jabón de miel. Pero no suelo copiar recetas sin más, siempre me gusta darles una vuelta para adaptarlas a mis propios gustos, y así fue como finalmente la receta de jabón de miel de Mimoko se convirtió en mi receta de jabón de avena y miel y quedó así:

   - Aceite de oliva, 756 gr.
   - Aceite de coco, 252 gr.
   - Manteca de cacao, 117 gr.                    
   - Manteca de karité, 117 gr.                    
   - Cera de abeja, 18 gr
      - Sosa, 161 gr.
      - Agua, 414 gr.
   - Dos cucharadas soperas de miel y dos de copos de avena

   - Sobreengrasado, 11%
   - Concentración, 28%



Para incorporar la miel y la avena al jabón, separo un poco de agua de la receta, la templo y disuelvo en ella la miel y añado la avena para que se reblandezca. Esta mezcla la añado al final en la traza y bato bien.

Como esta receta es para una cantidad muy grande de jabón, 1800 gr., si alguien quisiese utilizarla para hacer menos, solamente necesitaría dividir las cantidades o, para más seguridad, pasarla por la calculadora de saponificación y reescalarla a la medida deseada.

15 comentarios:

  1. Bueno! No había visto este jabón ya trozeado y me recuerda un montón a los turrones de "delaviuda". No sabría decir de que gusto.. Este es de los que me gusta hacer: facilito.

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    1. Pues venga, ¡manos a la obra! Que hay un mundo entero más allá del jabón de leche de cabra ;P. Además, la leche de cabra, la miel y la avena son perfectamente compatibles; no hace falta restar, sumar es siempre mucho más enriquecedor y divertido.
      Marisol y sus comparaciones :), el día que uno de mis jabones no te evoque algo original y maravilloso me voy a sentir muy triste...
      ¡Un abrazo, corazón!

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  2. Una vez que Marisol ha conseguido ser la primera ya puedo comentar :)
    Ya sabes que yo de elaborar jabónes ni idea, y que cuando me los enseñas siempre pienso en comerlos, que me recuerdan a los helados de corte. Pero como todavía tengo de los que me regalaste sí puedo decir que es una gozada el tacto que tienen. Auténticas caricias...

    Un jabón de avena y miel te parecerá sencillo pero a mí me parece magia potagia :)

    Un abrazo

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    1. Tengo muchas suerte de teneros ahí, respaldándome y dándome tanto ánimo con vuestros elogiosos comentarios. Sois un verdadero regalo :). ¡Gracias, más por favor! ;)
      No te voy a llevar la contraria porque la elaboración del jabón es realmente magia potagia, bueno, ahora lo llaman química, pero eso es sólo porque algunas personas le tienen miedo a las palabras. Como nosotras no somos precisamente miedosas, podemos seguir llamando a las cosas por su nombre :).

      ¡Un abrazo..., grande!

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  3. Coincido con la Ana precedente: para mí también es cosa de magia, el producto y sus ingredientes. Pero con todas esas cosas ricas que le pones, el resultado tiene que ser rico, porque la artesana además lo vale!!
    Una sugerencia: y unas imágenes de lo que lleva la receta, qué tal? Y si esos jabones tan chulos y olorosos salieran de la cocina y lucieran sus colores a plena luz del día en instantáneas al aire libre?
    Besos gordos.��

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    1. Pues es que, como le decía a mi otra Ana, es magia de verdad. El hecho de que yo elabore los jabones no quiere decir que para mí sea menos mágico, más bien al contrario porque veo en primera línea cómo se obra el milagro ;). En realidad tengo que confesaros que este prodigio no es posible sin antes pronunciar las palabras mágicas :P.
      Tomo nota de las sugerencias, a ver si en mi próxima salida campestre me acuerdo de echar unos jabones a la mochila. Y la siguiente receta intentaré hacerla con un paso a paso fotográfico. Vuestros deseos son órdenes. Eso sí, pido paciencia porque me llevará más tiempo...
      ¡Muchos besos, corazón!

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  4. Hola. Que bien que ya tenemos recetas!!
    Me ha encantado esta entrada. Lo estas haciendo genial.
    Quería pedirte un par de favores. El primero: es posible poner pie de foto a las imágenes? Tengo curiosidad por saber que es exactamente lo que veo.
    El segundo: podrías aclarar algunos términos? Más o menos me hago una idea, pero me gustaría entender mejor algunos procesos. Podrías ir haciendo un glosario para iluminar a las novatas, por favor?
    Un saludo a todas y un beso para ti.

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    1. ¡Hala, os ha dado por poneros pedigüeñas! :). Me encanta, porque eso denota verdadero interés. Además, se agradece el punto de vista de quien lo ve totalmente desde fuera. Gracias, de verdad.
      Lo del pie de foto tengo que mirarlo porque no tengo muy claro cómo se puede hacer, lo intentaré. Sobre las explicaciones, tienes toda la razón del mundo, de hecho estuve preparando una entrada de teoría para publicarla antes que esta, pero me estaba llevando más tiempo del que pensaba y decidí dejarla para después. Creo que será la siguiente que publique :). La verdad es que información hay mucha por ahí, pero sí, no estará mal que podáis encontrarla aquí mismo.
      ¡Un beso, guapa! Y muchas gracias por estar ahí.

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  5. Un lujazo rico-rico para la piel!! Su aspecto me encanta con esas filigranas encima que lo decoran tan elegante. Supongo que para ello algo habrá que añadirle,no? Y conocer la técnica,claro! El resultado,precioso,la verdad.
    Podría también utilizarse leche de avena (congelada) en lugar de agua,no? Es que no suele gustarme lo de encontrar trocitos de nada dentro del jabón. La receta,divina!!
    Saludos

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    1. ¡Muchas gracias, Aira! ¡Me alegra mucho que te guste el jabón!
      Las filigranas, como tú dices, son facilísimas de hacer. Un poco de una mica disuelta en aceite de oliva, sin pasarnos de aceite, se tiran un par de líneas o tres a lo largo del molde, y se hacen unos ochos en diagonal, primero en un sentido y luego cruzados en el otro. Quizás, dicho así, suena un poco lioso, pero es muy , muy fácil. Se me acaba de ocurrir que puedo añadirlo en alguna entrada con un dibujito explicativo ;).
      Claro que puedes utilizar leche de avena congelada, aunque hecho de la manera que explico, no se nota ningún trocito de nada. Yo es que soy bastante aquí te pillo aquí te mato y eso de añadir congelados al jabón necesita un mínimo de previsión...
      Si te animas a hacer la receta, me cuentas, ¿vale?
      Muchas gracias por la visita, por el comentario y ¡bienvenida a mi alacena!
      Un saludo afectuoso.

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  6. Gracias a ti!
    Estaría genial si te animaras a hacer ese dibujillo ecplicativo.
    Tal vez habra q probar con la vena asi...Te contaré si lo hago!
    Un saludo afectuoso.

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  7. Ojo: en la receta estan cambiados los gramos de agua y sosa

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    1. ¡Ahhhhh! ¡Muchísimas gracias! Lo cambio inmediatamente. Siento mucho el desiste, gracias por la corrección. Un saludo

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  8. Esos dibujitos arriba del jabón tienen chocolate? Como los haces?

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    1. Hola, Beatriz. Si miras un par de comentarios más arriba está explicado cómo y con qué están hechos los dibujos. Espero que te sirva. Muchas gracias por tu visita y por tu comentario. Un saludo.

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